La guía completa paso a paso
La mochila te acompaña a todos lados: el trabajo, los traslados diarios, las caminatas, el gimnasio y los viajes. Con el tiempo, acumula tierra, sudor, derrames y olores. Lavarla de manera adecuada no solo hace que luzca bien, sino que también ayuda a extender su vida útil. En esta guía completa, aprenderás a lavar una mochila de forma segura y recibirás consejos para secarla, evitar olores y darle mantenimiento a largo plazo.
La mayoría de las mochilas de tela, como las de nylon, poliéster o lona, se pueden lavar de forma segura siguiendo las instrucciones de la etiqueta de cuidado. Las mochilas con ribetes delicados, detalles de cuero, armazones internos o recubrimientos de protección necesitan más cuidados.
Antes de comenzar, siempre revisa la etiqueta. Por lo general, esta se encuentra en un bolsillo.
El lavado a mano es el método más seguro y delicado, en particular para las mochilas de mayor calidad o que tienen recubrimientos especiales.
1. Vacía la mochila por completo.
Quita todo, incluso los artículos de los bolsillos ocultos, las migajas, el polvo, las correas extraíbles o los armazones de metal (según corresponda). Da vuelta a la mochila y sacúdela para sacar los residuos.
2. Aspira el interior (opcional, pero recomendado).
Una pequeña aspiradora de mano quitará el polvo, la arena y las pelusas que el agua no puede limpiar con facilidad.
3. Trata las manchas previamente.
Usa un quitamanchas suave o detergente diluido en las manchas de tinta, sudor, tierra o los derrames de alimentos. Déjala reposar por 10 a 15 minutos.
4. Prepara una solución de limpieza.
Llena una palangana o el fregadero de agua tibia y una pequeña cantidad de detergente. Evita usar agua caliente, ya que puede dañar los recubrimientos o hacer que el color se destiña.
5. Talla suavemente.
Con un cepillo suave o una esponja, limpia las correas, el panel inferior, los cierres y los bolsillos de malla. Presta particular atención a las áreas de mayor contacto donde se acumulan la oleosidad y el sudor.
6. Enjuaga bien.
Descarta el agua jabonosa y enjuaga con agua limpia y tibia hasta que no quede espuma.
7. Quita el exceso de agua.
Nunca escurras la mochila. En su lugar, presiona una toalla limpia sobre ella para quitar la humedad.
Deja secar la mochila al aire colgada al revés para que el agua drene de los bolsillos y las costuras. Mantenla lejos de la luz solar directa, ya que los rayos UV pueden desteñir los colores y debilitar la tela. Deja todos los bolsillos abiertos para que circule el aire y se evite que se forme moho.
Si el olor permanece luego del lavado, puedes probar algunos métodos simples. En el método del bicarbonato de sodio, espolvorea un poco adentro de la mochila, déjalo reposar toda la noche y sacúdela al otro día para quitarlo. En el caso de materiales de tela, también puedes mezclar partes iguales de agua y vinagre blanco y rociar levemente el interior. Déjala secar al aire.
Trata las manchas semanalmente para evitar que se acumulen residuos.
Usa bolsas para evitar daño por derrames de líquidos.
Evita apoyar la mochila en pisos sucios.
Déjala ventilar luego de sesiones de gimnasio o caminatas.
Almacénala en un lugar fresco y seco.