Una guía completa para usar la navaja de bolsillo de manera segura
La Swiss Army Knife™ es una de las herramientas más versátiles con la que puedes contar: es compacta, confiable y duradera. Ya sea que la uses al aire libre, en el trabajo o en tareas diarias, la seguridad es fundamental. Si sabes cómo usar una navaja de bolsillo correctamente, evitarás heridas accidentales, aumentarás la vida útil de la herramienta y contribuirás a que el filo de la hoja dure más tiempo. En esta guía, conocerás las prácticas recomendadas y los errores comunes que se deben evitar, y obtendrás instrucciones paso a paso para cerrar una navaja de bolsillo de manera segura, uno de los aspectos de seguridad más importantes que debe conocer el propietario.
Para abrir una Swiss Army Knife™ de manera segura, comienza colocando una uña sobre la herramienta que quieres usar para que te ayude a levantarla de forma controlada. Solo debes abrir o usar una herramienta a la vez; sácala con lentitud y firmeza para evitar que se resbale. Mantén los dedos lejos de la trayectoria de la hoja y asegúrate de que la herramienta llegue completamente a su posición antes de usarla.
Para evitar el riesgo de heridas accidentales, siempre debes dirigir el movimiento de corte hacia afuera. Lo ideal es cortar estando sentado para asegurar la máxima estabilidad posible. Siempre asegúrate de que no haya otra persona a menos de un brazo de distancia para mantener el entorno seguro.
Las hojas gastadas o desafiladas son mucho más peligrosas que las afiladas porque se necesita más fuerza, lo que aumenta el peligro de que se resbale. Se recomienda limpiarla y engrasarla de manera regular para que el mecanismo funcione fluidamente. Aquí encontrarás nuestra selección de afiladores y engrasantes recomendados.
Cerrar la hoja correctamente es uno de los aspectos de seguridad más importantes cuando usas una Swiss Army Knife™.
Sostén la navaja de manera segura. Siempre usa ambas manos para cerrar una navaja de bolsillo. Con la mano no dominante, agarra el cuerpo de la navaja con firmeza manteniendo los dedos lejos de la ranura donde entrará la hoja.
Ubica la mano dominante cuidadosamente con el dedo índice y comienza a presionar la parte trasera de la hoja. Asegúrate de que ninguna parte de la mano quede en medio de la trayectoria de la hoja.
Usa una presión lenta y controlada. Cuidadosamente, guía la hoja hacia abajo. No la cierres con torpeza o brusquedad.
A mitad de la trayectoria, detente. En una posición de aproximadamente 45°, reubica los dedos para asegurarte de que no estén sobre la ranura.
Termina de cerrarla. Continúa doblando la hoja dentro del mango hasta que escuches o sientas que encajó correctamente en su lugar.
Con este mecanismo, la hoja se cierra con un resorte de metal al costado. Cómo cerrarla:
Busca el cierre de metal al costado del mango. Suele estar del lado derecho.
Empuja la barra hacia el costado (normalmente hacia la izquierda) con el pulgar.
Mientras mantienes la barra en esa posición, comienza a doblar suavemente la hoja hacia abajo.
A mitad de camino, termina de doblar la hoja hacia adentro del mango.
Con este sistema, se usa un botón en el mango. Cómo cerrarla:
Encuentra el botón de la traba. Suele ser una barra sobre el mango, pero también puede ser un botón rojo en forma de escudo con una cruz.
Presiona el bloqueo móvil hacia abajo.
En esa posición, dobla la hoja con la otra mano para cerrarla.
En una posición de aproximadamente 45°, reubica los dedos para asegurarte de que no estén sobre la ranura.
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